miércoles, 5 de junio de 2019

Millones de islas flotantes que transforman CO2 en combustible: la nueva idea para revertir el cambio climático







A manera de pequeñas factorías químicas, estos pequeños islotes artificiales permitirían transformar el dióxido de carbono atmosférico y oceánico en combustible alternativo a la quema de hidrocarburos.

La misión de reducir la creciente presencia de dióxido de carbono en la atmósfera podría ser encargada a cierto número de islas flotantes construidas especialmente para ese fin, según propuso un grupo noruego-suizo de científicos en un artículo publicado a principios de esta semana en la revista PNAS. Estas estructuras, unidas en clústeres sobre la superficie marina, podrían transformar ese gas de efecto invernadero en metanol líquido.

Se trata de una tecnología ya existente, impulsada hace años por el Gobierno de Noruega al proponerse desarrollar piscifactorías en alta mar, explicaron los autores de la propuesta en declaraciones a Newsweek. Aquella clase de plantas flotantes necesitaba una fuente autónoma de energía renovable y la desarrollaron bajo el concepto de 'islas solares', o sea, abastecidas con la energía del Sol.

El objetivo es proteger el clima de las consecuencias de la quema de combustibles fósiles y disminuir globalmente los niveles del CO2. Con este fin sería necesario poner en el océano cerca de 3,2 millones de estas islas-fábricas, sostienen los investigadores. Con ese número, su capacidad de procesamiento superaría la totalidad de las emisiones mundiales provenientes de la quema de combustibles fósiles.

El plan implica el uso de múltiples células fotovoltaicas que convertirían la energía solar en electricidad, que a su vez alimentaría la extracción del dióxido del agua marina. Por medio de una reacción química, el gas se convertiría en metanol, que se podría recoger y transportar como combustible hasta el consumidor final.

Con unas 70 de estas islas artificiales, que cubrirían un área de aproximadamente un kilómetro cuadrado, se conformaría una planta de energía. Las instalaciones podrían ubicarse en zonas con baja probabilidad de huracanes, donde las olas no superen los siete metros de alto y el lecho marino no esté por debajo de 600 metros (para poder anclarlas adecuadamente). Entre las ubicaciones deseables, los autores mencionan las costas de América del Sur, Australia y el sudeste asiático.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Denuncian que Bayer, L'Oréal, Merk y otras 650 empresas usan peligrosos productos químicos ignorando las normas de seguridad

Denuncian que Bayer, L'Oréal, Merk y otras 650 empresas usan peligrosos productos químicos ignorando las normas de seguridad



El problema pude ser mucho mayor, ya que ciertas barreras de acceso a la información impidieron verificar alrededor de 700 productos químicos detectados y la identidad de más de 5.000 compañías involucradas.

Los principales productores de cosméticos, alimentos, medicamentos y plásticos de toda Europa están violando la ley al usar millones de toneladas de productos químicos sin completar importantes controles de seguridad. Así lo ha revelado un informe de la organización ambientalista alemana BUND, miembro de la Oficina Europea del Medio Ambiente.

"Las compañías químicas han estado haciendo caso omiso de la ley durante años y saliéndose con la suya, vendiendo sustancias que podrían causar cánceres hormonales, trastornos cerebrales y otros problemas de salud graves", asegura Manuel Fernández, oficial de políticas químicas de BUND.

La Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) reconoció en noviembre pasado que estaba al tanto de tales violaciones luego de investigar 700 productos químicos ampliamente utilizados y descubrir que dos tercios de ellos infringían la regulación clave de la agencia —conocida como REACH—, que obliga a las empresas a realizar pruebas de seguridad. Sin embargo, BUND, basándose en una investigación gubernamental de 2014 que concluyó que 940 sustancias no cumplían con las normas, afirma que al menos 41 de esos productos aún son usados.

El documento identificó un total de 654 compañías que no cumplían con el REACH y detectó varias de las sustancias potencialmente mortales. Algunas de las empresas nombradas en el informe ya se enfrentan a escándalos, como Bayer, que afronta miles de juicios en EE.UU. por el supuesto riesgo de cáncer que conlleva su herbicida Roundup. Entre otras implicadas se destacan L'Oréal, la multinacional de alimentos DSM, 3M, ExxonMobil, BASF, Du Pont y el gigante farmacéutico Merk.

El ftalato de dibutilo es una de las sustancias nombradas por el informe. Se trata de un compuesto orgánico utilizado en pisos, juguetes, cuero, papel y cartón. Es altamente tóxico para la vida acuática, puede dañar al feto y disminuir la fertilidad. También aparece el acetato de metilo, un químico que puede causar somnolencia, mareos e irritación ocular grave. Se encuentra comúnmente en los adhesivos, productos de limpieza, cuidado personal y cosméticos. 

"La punta del iceberg"

BUND subraya que el problema puede ser mucho mayor, ya que ciertas barreras de acceso a la información impidieron verificar alrededor de 700 de los 940 productos químicos detectados y la identidad de más de 5.000 de las 7.000 compañías involucradas.

"BUND reveló la punta del iceberg; ahora está en manos de la ECHA contarnos el resto. Tenemos derecho a saber si los productos químicos son seguros o no. REACH es la mejor y más ambiciosa regulación química del mundo y nos hizo sentir orgullosos de ser europeos cuando se creó por primera vez. Pero eso cuenta poco si no se toma en serio ", asevera la gerente de política de químicos de la Oficina Europea del Medio Ambiente, Tatiana Santos.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Descubren una forma segura de eliminar el CO2 de la atmósfera







Científicos de una universidad australiana lograron convertir el dióxido de carbono en carbón sólido a temperatura ambiente gracias a una técnica electroquímica.

Un equipo de químicos de la Universidad RMIT de Australia ha descubierto una forma segurade eliminar los gases de efecto invernadero de la atmosfera de la Tierra. Los científicos han logrado convertir el dióxido de carbono en carbón, lo que podría hacer más limpio el airede nuestro planeta .

Según su artículo, publicado en la revista científica Nature Communications, esta nueva técnica permite transformar el CO2 en partículas sólidas de carbón utilizando metales líquidos. Hasta el momento, era posible convertir el dióxido de carbono en un material sólido únicamente a temperaturas extremadamente altas, pero utilizando metales líquidos como catalizador, los investigadores australianos han demostrado que también es posible hacerlo a temperatura ambiente.

La doctora Dorna Esrafilzadeh, autora principal del estudio, desarrolló junto a su equipo una técnica electroquímica para capturar y convertir el CO2 atmosférico y transformarlo. Para ello, los científicos crearon un catalizador de metal líquido con propiedades de superficie específicas que lo hacen "extremadamente eficiente" para conducir electricidad durante una activación química de la superficie. El dióxido de carbono se disuelve en un vaso con electrolítico líquido y metal líquido que después se carga con corriente eléctrica, convirtiéndose así lentamente en partículas sólidas de carbono.

"Aunque no podemos retroceder en el tiempo, convertir el dióxido de carbono en carbón y enterrarlo de nuevo en el suelo es como rebobinar el reloj de las emisiones", dijo el investigador del RIMT Torben Daeneke, el investigador de RIMT, en declaraciones recogidas por Daily Mail.

Asimismo, el carbón producido podría ser utilizado como electrodo. "Otro beneficio de este proceso es que el carbón puede contener carga eléctrica, convirtiéndose en un supercondensador, por eso podría ser utilizado como componente en futuros vehículos", explica Esrafilzadeh.

"Aunque es necesario investigarlo más, es un primer paso crucial para lograr un almacenamiento sólido de carbono", añadió Daeneke.

La tecnología de eliminación de CO2 actual consiste en comprimirlo en una forma líquida, transportarlo a un sitio adecuado e inyectarlo bajo tierra, un sistema que no es ni económico, ni ecológico.